top of page

El agua que cambió de color en Cotuí: una presa que se enferma y nadie responde

  • Foto del escritor: Entre Sanjuaneros
    Entre Sanjuaneros
  • 16 abr
  • 2 min de lectura

Actualizado: 30 abr


En Cotuí ya no se mira la Presa de Hatillo igual.

El agua dejó de ser agua.


Presa de Hatillo, contaminacion por mineria

Ahora es espesa, verdosa, con una capa extraña que brilla cuando le da el sol. Hay días en que parece quieta… demasiado quieta. Como si algo estuviera pasando debajo y nadie quisiera decirlo en voz alta.


Aquí la gente no necesita estudios para saber que algo anda mal.

Lo están viendo todos los días.

Antes, esta presa era vida.

Pescadores saliendo temprano, motores sonando, redes llenas. Había movimiento, había dinero, había rutina. Hoy lo que hay es silencio.

Silencio y redes vacías.


Los pescadores ya no dicen “está floja la cosa”. Dicen que los peces desaparecieron.


Desde las autoridades, la explicación suena conocida: algas, nutrientes, sequía, fenómenos naturales. Palabras técnicas que intentan ponerle orden a algo que, en la práctica, se siente fuera de control.


Porque una cosa es un cambio gradual.

Y otra muy distinta es lo que está pasando en Hatillo.

Un deterioro rápido, visible, que no parece casual.


Presa de Hatillo, contaminacion por mineria

Los análisis hablan de bacterias, de contaminación orgánica, de condiciones que no deberían estar ahí en esos niveles. Y entonces la pregunta se vuelve inevitable:


¿de dónde está saliendo todo eso?


En Cotuí, esa pregunta tiene varias respuestas… y ninguna oficial termina de convencer.


Se habla de agricultura, de desechos, de descargas. Pero también se habla —cada vez más— de lo que rodea la zona desde hace años: la actividad minera.


Empresas como Barrick Pueblo Viejo y Falcondo forman parte del paisaje económico de la provincia. Su presencia ha sido constante, así como las discusiones sobre su impacto ambiental.

Nadie ha presentado una prueba concluyente que las señale directamente por lo que ocurre en la presa.

Pero en la calle, la conversación es otra.

Y esa conversación no se ha apagado.


Lo que sí está claro es el resultado.

La pesca, que sostenía a muchas familias, prácticamente desapareció. Negocios cerrados. Actividad paralizada. Una economía local que dependía del agua, golpeada sin respuesta.

Y mientras eso pasa, la explicación sigue sin cerrar.

Lo más difícil de entender no es solo el color del agua.

Es la falta de respuestas claras.

De un lado, discursos técnicos que intentan normalizar la situación.

Del otro, una comunidad que siente que lo que está pasando es más grande de lo que se está diciendo.

En el medio, una sensación incómoda:


abandono.


La Presa de Hatillo no es cualquier cuerpo de agua. Lo que ocurre ahí se conecta con el río Yuna y con otros ecosistemas que dependen de ese flujo.

Esto no es un problema aislado.

Es una alerta.


En Cotuí, el agua cambió de color.

Pero lo que más preocupa no es lo que se ve.

Es lo que todavía no se explica.


Y el tiempo que está pasando… sin que nadie asuma realmente lo que está ocurriendo.


Presa del Hatillo contaminacion riesgos de la mineria en san juan 📌 Esta nota fue enviada por un ciudadano a través de nuestro canal público. El contenido es responsabilidad exclusiva de quien la proporciona.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Enterate primero

¡Gracias por tu confianza!

  • Facebook

© 2025- 2026 Entre Sanjuaneros

® Derechos reservados
bottom of page